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La desobediencia en tiempos del COVID-19 por José Alberto Ortíz

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La actual crisis mundial originada por el COVID-19 deja en evidencia por enésima vez en la historia de la humanidad, que somos desobedientes. Y lo más grave, es que no se aprenden las lecciones, no obstante, a que toda desobediencia tiene un costo.

La génesis del ser humano, nos recuerda en la biblia que nuestros primeros padres, Adán y Eva, fueron desobedientes. Tenían prohibido comer del fruto del árbol prohibido, no obedecieron un mandato de Dios y recibieron castigo, fueron expulsados del jardín del Edén. Desde niños nuestros padres nos insisten en que debemos ser obedientes, de lo contrario lo pasamos mal.

En otro pasaje bíblico se relata la destrucción de Sodoma y Gomorra y allí la desobediencia de la esposa de Lot termina convirtiéndola en estatua de sal. Y así sucesivamente, se encuentran en el libro sagrado por lo menos una docena de ejemplos de la no obediencia del hombre y sus castigos.

En nuestra vida moderna y globalizada, el hombre desobedece de manera repetida y continua las normas, leyes y recomendaciones, que pretenden darle orden a su vida. Desde cosas tan simple, como no pasar cuando el semáforo esta en luz roja. Sin embargo, se omite la norma y las consecuencias son en muchas ocasiones fatales, como la muerte por accidente de tránsito. Y aunque sucede a diario, se sigue desobedeciendo.

Las cifras de niños y adultos quemados por el uso de la pólvora, especialmente en fechas decembrinas, aumentan de manera alarmante, año tras año. El uso de la pólvora está prohibido, pero hay desobediencia y las consecuencias no se hacen esperar.

Aquí podemos enumerar ejemplos hasta el cansancio e incluso, quien este leyendo esta reflexión, recordará cuantas veces ha desobedecido y las consecuencias que ha tenido que padecer.

Para ser consecuente con el inicio de este escrito, la actual emergencia sanitaria mundial, ha obligado a las autoridades a confinarnos en casa. Inició como recomendación, pero la desobediencia del ciudadano “yo me mando”, obligó a que se convirtiera en norma o prohibición, “so pena” de recibir castigo. Lamentable, la campaña “Quédate en Casa” porque te puedes contagiar de un virus, que te puede matar, porque puedes contagiar a los demás, porque se convirtió en Pandemia, no se tiene en cuenta, porque somos desobedientes. Estamos viendo las consecuencias y aún así, queremos pasarnos la norma por la faja, nos creemos inmunes, indestructibles. Que problema tan grande. Cada segundo que pasa, en el mundo entero, tenemos más infectados, más muertos, la economía está más afectada, la crisis crece, pero no obedecemos.

¿Cuándo aprenderemos a obedecer? ¿Seguiremos siendo inconscientes hasta la muerte? ¿Será que algún día se aprende la lección? ¿O tendremos que invocar una de las siete palabras de esta semana mayor? Perdónalos señor, porque no saben lo que hacen.

Por: Jose Alberto Ortíz, periodista de Caracol Radio. Acá su Twiiter: joseperiodista
Foto: Especial para SD
Twitter: @SemaforoDeporti

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